Isaac y los Filisteos.

Sermón predicado en Génesis 26:6-33 por el Reverendo W. Reid Hankins durante el servicio de adoración en la Iglesia Presbiteriana de la Trinidad en 17/12/23 en Novato, CA.

Sermón

Reverendo W. Reid Hankins, M.Div.

Traducido por el Diácono Diego Merino

En el pasaje de la semana pasada, una hambruna cayó sobre la tierra de Canaan. Entonces Dios se le apareció a Isaac y le dijo que no dejara la tierra para ir a Egipto en busca de comida. Eso fue algo que Abraham hizo en Génesis 12, a pesar de que Dios llamó a Abraham a ir a vivir a Canaan, ya que Dios había prometido darle a Abraham la tierra. Por lo tanto, salir de la Tierra Prometida para residir en Egipto fue la trayectoria equivocada de la historia redentora. Tristemente, también fue entonces cuando, por temor a los egipcios, Abraham le mintió al faraón y le dijo que Sara era solo su hermana. Pero Dios misericordiosamente los salvó de eso, y los trajo de regreso a la Tierra Prometida.

Más adelante en la vida de Abraham, en Génesis 20, vemos a Abraham residiendo en el área de Gerar. Esto fue en el área suroeste de la Tierra Prometida, pero controlado por los filisteos. Tristemente, Abraham de nuevo, por miedo, también mintió a los filisteos y dijo que Sara era solo su hermana. Sin embargo, Dios, misericordiosamente, intervino, y finalmente protegió y restauró a Sara a Abraham. Al final, las cosas salieron bien, y Abraham hizo un pacto de paz con los filisteos en la localidad de Beerseba, y al mismo tiempo resolvió una disputa sobre un pozo. Y tal vez recuerden que los filisteos con los que Abraham trató allí eran el rey Abimelec y el comandante del ejército Ficol. Como Isaac en la próxima generación ahora trata con un Abimelec y un Ficol, no sabemos si estas eran las mismas personas (ahora realmente viejas) o simplemente nombres dinásticos que se otorgarían a la próxima generación de líderes filisteos. Sabemos por el Salmo 34 que el nombre Abimelec se convirtió en un título filisteo para su rey, algo así como los emperadores romanos posteriores fueron conocidos como César. Pero si Abimelec y Ficol son las mismas personas con las que trató Abraham o sus descendientes dinásticos, realmente no importa para nuestro estudio. Lo que sí vemos es que Isaac tiene que navegar por preocupaciones similares mientras trata de obedecer a Dios, quien le dijo que no fuera a Egipto, sino que se quedara allí.

A medida que estudiemos el pasaje de hoy, lo dividiremos en tres escenas. Al considerar cada una de ellas, un tema que saldrá a relucir es el miedo. El miedo es una emoción fuerte. Tiene el poder de estimularnos a hacer grandes cosas si tienes miedo por las cosas correctas y respondes a ese miedo con acciones sabias y correctas. Pero el miedo también tiene poder para el mal si tenemos miedo de las cosas equivocadas o dejamos que nuestro miedo sea un catalizador para las respuestas pecaminosas.

Comencemos pues, estudiando la primera escena, que son los versículos 6-11. Esta es la escena en la que Isaac presenta a su esposa Rebeca como su mera hermana. Esta escena comienza cuando Isaac acampa en la zona filistea de Gerar, en algún lugar de la actual Franja de Gaza o sus alrededores. Debido a la hambruna, esta era un área que esperaba que pudiera sostenerlo durante ese tiempo. De manera similar, aunque Abraham residió mucho tiempo en Hebrón, recordamos que también pasó una cantidad considerable de tiempo residiendo en Gerar y sus alrededores, y finalmente había entablado relaciones pacíficas con ellos.

Entonces, tanto como el padre como el hijo, Isaac le dice a Abimelec y a los filisteos que Rebeca es su hermana. No debería sorprendernos que los pecados que acosan a los padres a veces terminen pasando a sus hijos. Tal vez recuerde que Abraham incluso trató de justificar su pecado ante Abimelec diciendo que Sara también técnicamente era su media hermana, además de ser su esposa. Sin embargo, Rebeca no era en absoluto la hermana de Isaac. Era solo una mentira descarada. Nótese que Isaac dice esta mentira justo después de que Dios le había ordenado en el versículo 5 que fuera obediente a Dios como lo había sido su padre Abraham. Isaac imita de inmediato a su padre, pero tristemente en su desobediencia.

Bueno, como tantas mentiras, la de Isaac finalmente se descubre. Abimelec ve a Isaac y Rebeca en una especie de momento personal que revela la verdad. Abimelec luego confronta a Isaac en el versículo 9 y procede a amonestarlo en el versículo 10. Abimelec le explica a Isaac lo malo que era eso de su parte, porque si alguien tomaba a Rebeca por esposa, sin darse cuenta de la verdad, habría traído culpa sobre ellos. En otras palabras, las acciones de Isaac buscaban proteger su propia vida, a expensas de los demás. Esto sin mencionar lo horrible que fue para él tratar a su esposa de esa manera. Debería haber estado dispuesto a dar su vida por su esposa, no a sacrificarla por su propio bien.

En caso de que no sea obvio, permítanme hacer la pregunta. ¿Por qué peca Isaac de esta manera? ¿Por qué miente acerca de Rebeca? La respuesta se nos dice en el versículo 7. Temía a los filisteos. Su miedo al hombre lo llevó a decir esta mentira. Temía por su vida, así que mintió. Como dije, si bien el miedo puede ser un ímpetu para el bien, también podemos dejar que se convierta en una motivación para nuestro pecado. En el caso de Isaac, creo que se supone que debemos ver que él no necesitaba tener miedo, no solo por lo que Abimelec terminara haciendo, sino por lo que Dios le había dicho justo antes de esto. Recuerde, en los versículos 1-5, Dios acababa de asegurarle a Isaac sus bendiciones y su presencia. Eso debería haber disipado este temor por Isaac al hombre.

Y entonces, por la gracia de Dios, cuando finalmente sale a la luz la verdad de que Rebeca es su esposa, no resulta en que Isaac pierda la vida. De hecho, el rey Abimelec hace esta maravillosa declaración en el versículo 11 de que nadie debe hacerles daño. Recuerde Génesis 12, que Dios dijo que cualquiera que bendiga a Abraham será bendecido. Aquí Abimelec bendice a Isaac y a Rebeca con protección. Lo que también está implícito es que pueden continuar residiendo en la tierra. Entonces, en nuestro primer punto vemos la gracia de Dios hacia Isaac. A pesar de su temor que lo llevó a pecar, Dios lo bendice y le da seguridad entre los filisteos.

Esa bendición continuará a medida que nos dirigimos a nuestra segunda escena de hoy y miramos los versículos 12-22. Aquí vemos la creciente prosperidad de Isaac en el contexto del acosamiento de parte de los filisteos como se ve con estos pozos. El versículo 12 comienza diciéndonos cómo Isaac cosechó el cien por ciento en la tierra de los filisteos. Recuerde la parábola de Jesús que habla de una cosecha que regresa treinta, sesenta veces o incluso cien veces más, ¡y sabemos que una cosecha de cien veces más es mucha! El versículo 13 nos dice específicamente que se hace rico, llegando a ser muy rico. El versículo 14 habla de todos sus rebaños, vacas y siervos que obtiene. Como en el estudio de varones discutimos la lección pasada, Dios no prohíbe que su pueblo sea rico, y de hecho, si eres rico por razones honestas, entonces esa es la bendición de Dios sobre ti, pero estoy divagando.

Pero la prosperidad de Isaac entre los filisteos se convierte en una causa de conflicto. El versículo 14 nos dice que los filisteos comienzan a envidiar a Isaac. Ven cuán rico se está volviendo allí mismo en medio de ellos. Probablemente piensen: “¿Cómo es que a este extranjero se le permite venir aquí y prosperar en nuestra tierra?” Puedo imaginar en su envidia que piensan que les está quitando riquezas de alguna manera. Entonces, seguramente debido a esto, Abimelec en el versículo 16 se acerca a Isaac y le pide que se aleje. Abimelec señala lo poderoso que se había vuelto Isaac, hablando de su poder y fuerza. Recuerde cómo en los días de Abraham, Abimelec permitió que Abraham residiera en y entre ellos. Eso es lo que también se le permitió hacer a Isaac al principio. Pero ahora que había crecido tanto, y la gente se estaba volviendo tan envidiosa, Abimelec cree que debería pedirle a Isaac que se alejara.

Entonces, Isaac escucha a Abimelec y se aleja al menos un poco. Se muda de Gerar al adyacente Valle de Gerar. Pero ahí es cuando el tema de los pozos entra en foco. Aprendemos que en los días de Abraham, él había cavado varios pozos en la región mientras estaba residiendo con su ganado. Pero desde entonces, los filisteos habían tapado todos esos pozos. Date cuenta de por qué podrías hacer eso. Es para mantener a la gente fuera, pero porque ustedes mismos no son lo suficientemente grandes como para usarlos y controlarlos. No taparías un pozo perfectamente bueno si pudieras hacer uso de el. Las fuentes de agua eran muy importantes en ese entonces, especialmente si tienes ganado que necesitaba pastar en varios lugares. Los filisteos no deben haber tenido suficiente ganado y sirvientes para usar todos esos pozos, pero querían disuadir a otros pueblos de entrar y acampar allí. Entonces, taparon los pozos.

Así que, a medida que Isaac se mudó a esta región del valle, comenzó a volver a cavar todos estos pozos que su padre había cavado anteriormente. Incluso les da sus nombres originales. Pero es entonces cuando vemos surgir más conflicto entre él y los filisteos. Una vez que Isaac arregló un pozo, reclamaron derechos sobre el agua. Llama al pozo Esek, que significa contención, y básicamente lo entrega a los filisteos y se aleja más. Luego reconstruye otro pozo, y vuelve a suceder lo mismo. Esta vez nombra al pozo Sitna, que significa enemistad. De nuevo, se aleja y cava otro pozo, y esta vez no hay disputa al respecto. A eso lo llama Rehobot, que significa habitación o espacio abierto. Le da crédito al SEÑOR por haber podido finalmente encontrar espacio en la región donde los filisteos no se molestarían por su presencia. Dice que ahora pueden ser fructíferos en la tierra, lo que refleja cómo comenzó esta escena cuando habló de la fructífera cosecha de Isaac del cien por ciento más.

Ahora, cuando vemos cómo Isaac trató con los filisteos aquí, podemos notar que el conflicto no se hizo más grande, porque él simplemente se alejó de esos pozos que volvieron a cavar. Los filisteos que tomaron estos pozos se mostraron como enemigos contra Isaac. Pero en lugar de oponerse a estos enemigos, Isaac les permitió tener lo que querían. En materia de resolución de conflictos, podemos recordar que hay mansedumbre que pasa por alto un asunto. Hay una mansedumbre que dice: “En la medida en que dependa de mí, viviré en paz con todos los hombres”. Ciertamente he visto a Isaac acreditado aquí con tal mansedumbre. Y tal vez haya algo de verdad en eso aquí. Pero propongo que el texto nos haga ver otra motivación de por qué Isaac sigue alejándose de estos filisteos agresivos. El miedo. Tenía miedo de lo que podría suceder si no cedía a estas demandas filisteas. Al considerar si Isaac fue impulsado por la mansedumbre o el temor, creo que el contexto de este capítulo apunta al temor. Vimos que su miedo se menciona explícitamente en la primera escena, que es lo que resultó en que mintiera sobre Rebeca. Y a medida que nos acercamos a la tercera escena, veremos que su miedo se aborda explícitamente de nuevo. Creo que el contexto nos haría reconocer que el miedo de Isaac sigue aquí. Es un extranjero en una tierra extraña, tratando de encontrar un lugar para sí mismo, y le tiene miedo a estas personas. Y ese no es un temor infundado, ya que estas personas estaban actuando agresivamente hacia él.

Pasemos entonces a nuestra tercera escena, para considerar los versículos 23-33, donde la acción se dirige a la ubicación histórica de Beerseba, donde Abraham y Abimelec habían hecho previamente su pacto de paz. Ahora, se convierte en el lugar donde Isaac y el filisteo hacen un pacto de paz. Incluso podríamos preguntarnos por qué es necesario este pacto, porque en ese pacto original que Abraham y Abimelec hicieron, sus descendientes incluso fueron nombrados como cubiertos en ese pacto. Sin embargo, este pacto lo reafirmaría y restablecería para la generación actual.

Nótese que esta escena en realidad comienza con Dios apareciéndose a Isaac en Beerseba. Fíjate en el énfasis específico de las palabras de Dios allí. Todo lo que Dios le había dicho a Isaac se puede encontrar en lo que Dios le dijo en los primeros versículos del capítulo, excepto esta pequeña frase: “No temas”. Y sin embargo, eso es lo que Isaac necesitaba escuchar. Esto confirma que Isaac ha seguido temiendo a los filisteos. A la luz de lo que ha estado sucediendo aquí con Isaac y sus conflictos con los filisteos, Dios le dice aquí: “No temas”. Dios dice que no necesita tener miedo. Eso podría haber sido implícito a partir de lo que Dios le dijo antes a Isaac. Antes, Dios ya le había dicho a Isaac que estaría con él y lo bendeciría mientras residía en la tierra. Eso implica que Isaac no tenía que temer a los filisteos allí. Pero, ahora Dios conecta los puntos para Isaac cuando dice: “No temas, porque yo estoy contigo”. Y las palabras de Dios no vuelven vacías sobre Isaac. Isaac responde en adoración, construyendo un altar allí e invocando el nombre del SEÑOR.

Entonces, Abimelec, Ficol y un consejero se presentan en Beerseba para reunirse con Isaac. Fíjate en cómo les responde Isaac en el versículo 27. Él dice: “¿Por qué has venido a mí, viendo que me odias y me has despedido de ti?” Las palabras de Isaac tienen una audacia que aún no se ha visto en este capítulo. Creo que deberíamos ver el nuevo coraje de Isaac aquí como un fruto de las palabras que Dios le dijo. Isaac ha comenzado a dejar de lado el temor que no necesitaba tener, confiando en que Dios estaría con él como lo había prometido.

Entonces vemos que el valor de Isaac no está fuera de lugar. Porque Abimelec explica por qué ha venido comenzando en el versículo 28, y la respuesta es el SEÑ0R. Reconocen que el SEÑOR ha estado con Isaac y lo ha bendecido. Por eso quieren hacer un pacto de paz con Isaac. Dios le había dicho a Isaac: “No temas, porque yo estaré contigo y te bendeciré”. Entonces el pueblo a quien Isaac habría sido tentado a temer, dijo: “Vemos que Dios ha estado contigo y te ha bendecido, así que tengamos paz y amistad”.

Es interesante que afirmen que han tratado bien a Isaac. Isaac no menciona los conflictos que tuvo con estos pastores filisteos por los pozos. Es de suponer que Abimelec ni siquiera sabe de eso. Y entonces, esto pudiera ser una mansedumbre real ahora por parte de Isaac de que él no saca a relucir el conflicto con esos otros pozos. Pero ahora puede tener tanta mansedumbre debido a su nueva confianza en el SEÑOR. De hecho, la historia de fondo en esta escena lo confirma. Mientras Isaac se reúne con los filisteos y hace el pacto, mientras sus siervos han estado cavando un pozo allí en Beerseba. Eso se menciona en el versículo 25 al comienzo de esta escena, y luego al final de la escena en el versículo 32 se informa cómo encontraron agua. Esta es una confirmación más de la fe de Isaac en que Dios está con él y lo bendice, ya que Dios provee más de este recurso esencial quee es el agua para la vida en Beerseba.

Así pues, Isaac y los filisteos hacen este tratado de paz. En el versículo 30, primero tienen esta fiesta, y luego a la mañana siguiente hacen juramentos formales. Creo que debemos ver que esta fiesta no era simplemente Isaac mostrando la hospitalidad acostumbrada. Más bien, es típico que cuando se ratifica un pacto de paz, las partes compartan una comida juntos. Es una comida de compañerismo, diciendo que comen juntos como amigos, ya que no se come así con un enemigo. Al final, Abimelec y compañía parten en paz, versículo 31. Por lo tanto, se reafirma el tratado hecho antes con los filisteos y Abraham, así como también se reafirma el nombre de Beerseba.

Dando un paso atrás, vemos que este fue un resultado encomiable. Génesis ha estado mostrando que sería bueno que las naciones reconozcan las bendiciones de Dios que vendrán a través de la línea de Abraham y ahora a través de Isaac. Eso es lo que estos filisteos reconocieron y encontraron en este capítulo. Esa trayectoria ha continuado hasta que ha llegado a su plenitud ahora en Jesús. Ahora, traemos este mensaje del evangelio con valentía a todas las naciones, para que todo el mundo pueda hallar bendición en Cristo en un pacto de paz con Él. Y esa oferta evangélica no es simplemente encontrar una paz desde lejos, como una nación separada que vive en amistad desde la distancia. Más bien, el evangelio ofrece a las naciones ser llevadas al pueblo de Dios, para ser unidas como un solo pueblo de Dios en amistad en un pacto eterno de paz.

Y así, santos de Dios, esa es nuestra historia. En eso nos hemos convertido. Dios nos ha acercado a Él y a su pueblo. Nos dice que ya no somos extraños ni extranjeros para Él, sino conciudadanos de los santos y miembros de su casa celestial. Esa es una verdad celestial. Es una verdad eterna y permanente. Es una verdad que mantenemos en la fe hasta que se convierta en visión en el día de Cristo. Pero hasta ese día, eso significa que Dios todavía nos tiene en esta tierra como extraños y extranjeros aquí entre las naciones. Pero al tenernos aquí, nos dice a cada uno de nosotros otra vez hoy: “No temáis, porque yo estaré con vosotros y os bendeciré”.

¿Cómo responderán esas naciones a nosotros que llevamos el nombre de Cristo y les traemos su evangelio de paz? Algunos reconocerán que el SEÑOR y sus bendiciones están con nosotros. Querrán unirse a nosotros en paz. Otros, no aceptarán nuestro mensaje, y sin embargo se erigirán como enemigos contra nosotros. Sin embargo, por mucho que dependa de nosotros, procuremos vivir en paz con todas las personas y oremos por nuestros enemigos, especialmente cuando les ofrecemos el evangelio. Hagámoslo con la mansedumbre y la audacia que tenemos del SEÑOR. Y que Dios considere oportuno hacer de esos enemigos no solo amigos, sino incluso hermanos y hermanas en Cristo.

Amén.

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